Del Nobel y de Luz y Fuerza
Hace más o menos 70 años veíamos la expansión Nazi a lo ancho de Europa Continental. Caía País tras País, y el movimiento Hitleriano parecía ser incontenible. La postura frente a esto de Reino Unido como la – entonces – potencia mundial, era de tomarse en cuenta para el ciclo de noticias actual. Neville Chamberlain, premier británico, llevaba una política de pacificación, y parecía el papá condescendiente que le decía a su hijo joven de bigotito chapliniano “bueno, pero que sea la última vez”.
En los estándares actuales que se marca la Fundación Nobel, Chamberlain debió ganar un Premio Nobel de la Paz. Inclusive, su labor parece sobrepasar la vara con que mide ahora el Comité dictaminador, pues su labor llevó más de nueve meses y fue sumamente activa en dialogar con una pared – perdón, con la Alemania Nacional Socialista.
Barack Obama, nominado al galardón diplomático por excelencia a *casi* dos semanas de entrar en funciones, fue el elegido (o no se si poner El Elegido con mayúscula, por aquello de su calidad mesiánica) para ostentar la presea este año. Nueve meses de hablar le valieron lo mismo que décadas de trabajo de la Madre Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, Martin Luther King o Henry Kissinger. Ma-ra-vi-llo-so.
A la hora de la hora, debieran valer más los resultados que la retórica. El Comité seleccionador premió – literal – la “visión”, la “esperanza”, su “concepto” de relaciones internacionales, “atraer la atención del mundo”, etc. Barack Obama sigue siendo tratado como ubercelebridad mundial para los grupos liberales, llevándose entre las patas la credibilidad del Premio Nobel.
Alguien que no se va a sacar ese premio va a ser Felipe Calderón. Estos días actuó con audacia y desmanteló un sindicato que mantenía una “empresa” sanguijuela del erario, como Luz y Fuerza del Centro. El dinero que se le inyecta a ese barril sin fondo es el mismo que a ¡Oportunidades!. Una acción decidida sobre uno de los Sindicatos más lesivos para el bien común es un hecho SIN PRECEDENTES en la historia gubernamental mexicana, como la lucha frontal frente al narcotráfico.
Sin embargo, si atendemos a la vara de medición del Nobel, el premio debería ir para el PRI. Ellos privilegiaron alimentar al obeso sindicalismo mexicano frente a tomar decisiones difíciles por el interés público; así como el concertar con el Narco en vez de combatirlo y no dejar que se convirtiera en el factor real de poder que es ahorita. Remarcables los logros pacifistas del tricolor.
Sin duda Felipe Calderón no ganará un Premio Nobel de la Paz pese a tomar decisiones relevantes. Justo como no lo ganó hace casi 70 años quien le hizo frente a los Nazis, Winston Churchill. El mundo hoy es de los que hablan, los que doblan las manos y los que negocian el Estado de Derecho, parece ser.
El riesgo de la antipolítica: Enrique Krauze
28 Jun. 09
![]()
Todas las iniciativas cívicas son respetables pero algunas son más respetables que otras. La idea del voto en blanco pertenece a esa segunda categoría. Aunque comprensible por el pobre desempeño de muchos actores individuales y colectivos de nuestra “clase política”, el acto, en el fondo, participa de la misma mentalidad dependiente que imperaba en el pasado: antes se esperaba que el Presidente de la República lo hiciera todo; ahora se espera lo mismo de los legisladores, los partidos, los gobernadores y los políticos en general. Nosotros los ciudadanos somos meras víctimas, sólo estamos -en el mejor de los casos- para protestar, y la mejor protesta es una huelga de votos caídos, un gandhismo instantáneo, happening mediático, un acto que dura un minuto y, mágicamente, transforma al país. No es así. La propuesta es desaconsejable, por varias razones:
1) Distorsiona, confunde, devalúa el sentido del voto, ante una mayoría de ciudadanos que lleva poco tiempo de ejercerlo. En la cuenta larga de la historia, han pasado apenas unos minutos desde el nacimiento de nuestra democracia, aunque en realidad hayan pasado poco más de diez años. “México transitó -dice Vargas Llosa- de la dictadura perfecta a la democracia imperfecta”. La frase reconoce un progreso que nosotros no valoramos. Todas las democracias son tensas, conflictivas e insatisfactorias. El votante debe aprender a mejorar la democracia, pero la manera de hacerlo es ejerciendo el voto cada vez con mayor inteligencia e información, no denegándolo.
2) Da a entender que no hay opciones políticas. Más allá de los magros resultados de los partidos, sólo el EPR y los abogados de la anulación del voto parecen creer que en México todas las propuestas políticas y todos sus representantes son iguales e igualmente deficientes.
3) Generaliza la naturaleza de la elección. “Para los anulistas -escribe el politólogo Inocencio Reyes Ruiz- no hay la mínima consideración a la diversidad de regiones, estados, municipios y comunidades. Para ellos la elección del próximo 5 de julio es singular, única e indivisible. Es cierto que la renovación de la cámara de diputados es de indudable trascendencia para la vida pública del país, pero no es la única; y para millones de votantes no es la más importante. El 5 de julio hay varias elecciones y muchas votaciones: seis gobernadores, 11 congresos locales, centenas de alcaldes, millares de regidores. Hay municipios gobernados tan atrozmente que la anulación del voto sería la ratificación del poder caciquil. Lo mismo se puede decir de los gobernadores: hay estados donde los ciudadanos, hartos de la arbitrariedad y la corrupción, quieren votar para derrocar al partido postulante. Hay comunidades enteras, en fin, en que votar es asegurar la continuidad de buenos gobiernos”.
4) Alienta la antipolítica. Para un curso rápido sobre los estragos de la antipolítica es bueno acercarse al caso venezolano. En los años noventa, el repudio radical e indiscriminado de los partidos por parte de un sector influyente de la sociedad venezolana (en particular de los intelectuales y las figuras mediáticas) provocó la emergencia natural del caudillo que llegó al poder para limpiar esa “miasma”, “para salvar al país” y… para quedarse con él a perpetuidad. En las elecciones parlamentarias de Venezuela en 2005, la oposición optó por no competir, lo cual dio un cheque en blanco al régimen chavista. Si un caudillo llega al poder en México, llegará para quedarse. Los votos en blanco o en negro le tendrán sin cuidado.
5) Desalienta la participación ciudadana. Una consecuencia natural de la antipolítica -por esencia negativa, reactiva, pasiva- es la desmovilización. Y esto es lo más grave porque el país sufre un déficit inmenso de participación cívica. Esta participación no puede residir sólo en el acto de votar por un partido o anular, en su caso, un voto. Necesitamos vigilar permanentemente a los partidos y a los representantes populares, como ocurre en cualquier democracia madura. Y necesitamos mucho más: la verdadera participación cívica no es instantánea: es prolongada, constante, fragmentaria, silenciosa, difícil y anónima. Se ejerce de abajo a arriba: en la manzana, la delegación, el municipio, el estado, el país.
Octavio Paz dijo que México se ha visto siempre bajo la imagen histórico-mítica de una pirámide. Desde hace apenas dos décadas trabajamos para desmontar pacíficamente, piedra por piedra, esa pirámide, para construir una plaza pública libre y abierta. El proceso no llevará siglos pero sí años, quizá largos años. Su instrumento específico es el voto, esa sencilla pero imprescindible expresión de la conciencia individual en una democracia. No es aconsejable pervertirlo.
Los enemigos de la persona humana
Los enemigos de la persona humana
Los tiempos que vivimos, donde enfrentamos problemas críticos por varios frentes (narcotráfico, brote de influenza, crisis económica global) presentan a ciertos grupos de interés económicos, políticos y sociales la tentación de implementar medidas que en condiciones normales parecerían absurdas o desproporcionadas para resolver los problemas, pero que de momento por la psicosis social parecen razonables, principalmente para los menos informados.
Es en ocasiones como esta que los ciudadanos debemos ejercer plenamente nuestra conciencia cívica ya que enfrentamos una guerra en diversas trincheras, contra los enemigos de la persona humana.
El oportunismo político en la propuesta verde
Desde luego, una manera de ejemplificar esta circunstancia es la plataforma política del Partido Verde (o del PRI en algunas entidades, como Coahuila), que aparentara enfocarse a un solo tema (como antes fue la ecología): la pena de muerte. Esta medida ha sido probada en su ineficacia y es razonable su falta de proporcionalidad y de época, a la par de que apenas hace unos años los humanistas celebramos su abolición de nuestra Carta Magna.
El punto es que sin un sistema de justicia depurado, sin controles para corrupción y un nivel de impunidad más cercano a cero, la pena de muerte sería solo una ocurrencia electoral que demostraría ser lesiva para la dignidad humana.
Legalización de las drogas
Un tema que ha sido bandera de fuerzas políticas (como el Partido Social Demócrata, que lo incluye en su manifiesto de campaña) es la legalización de las drogas, algo a tomar en cuenta ya que aprovechando que la atención de México está en el combate a la epidemia de influenza (que pese a ser un distractor, es muy real y de tomarse en serio) se aumentaron los mínimos de portación para consumidores, con aprobación casi unánime en el Senado y con el rechazo de los Diputados del PAN en la Cámara Baja.
Esta medida no solamente es lesiva para la integridad personal y salud sociales, sino que en vez de combatir el problema de los carteles de narcotráfico de tajo, le echa combustible a la hoguera al ser más permisivo con los adictos.
La doctrina del shock
Estas acciones, aprovechando situaciones críticas que deben ser enfrentadas y no solo ser usadas como pretextos, concuerdan con la llamada “Doctrina del Shock” que se expone en este video. Y como concluye el mismo, la información será la que nos permita superar este tipo de traspiés en una sociedad democrática.
Frente a los enemigos de la persona humana, utilicemos el arma de nuestras ideas y nuestra conciencia. Porque una vez que hayamos perdido en el frente de nuestra humanidad, lo habremos perdido todo.
Política Viral: El estímulo económico de Obama
Barack Obama, Presidente Electo de los Estados Unidos, ha dado a conocer algunos datos del programa de estímulo económico que, hasta ahora, solamente había dado a conocer como “grande” y que sería lo necesario para “sacudir” la economía. Resulta el caso que dicho estímulo alcanzaría la cifra de 775 mil millones de dólares, y comprenderá en su mayoría un aumento en el gasto público para modernizar la infraestructura.
Esta partida evoca el programa económico del penúltimo gran Presidente del Partido Demócrata, Franklin D. Roosevelt: el llamado “Nuevo Trato” o “New Deal“. En aquella ocasión, Roosevelt requería de una solución para reactivar la economía luego del crack de 1929 (que según analistas es la peor crisis de la historia, seguida de la que actualmente vivimos), y los encargados de la política económica de aquel entonces optaron por la fórmula de John Maynard Keynes, al utilizar las palancas gubernamentales como las principales fuentes de riqueza.
El jurado aun delibera si Roosevelt logró su cometido o no. Algunos expertos consideran que el desempleo fue aumentando a pesar de las medidas contracíclicas Keynesianas, y que apenas con la Segunda Guerra Mundial se logró sobrellevar la mala situación económica. Otros, sin embargo, atribuyen ese resurgimiento al aumento gradual en el gasto público, algo que es constante en Estados Unidos desde entonces.
Por mi parte, este fragmento del plan de Barack Obama no es de mi agrado. La intrusión del Gobierno en la economía distorsiona los mercados y su forma de funcionar natural, endeudándose o aumentando impuestos, lo cual origina que se extraigan los recursos de los particulares por una camarilla que parece “saber mejor” aplicarlos. Así, en Estados Unidos existirá un boom en la industria de la construcción, pero ese recurso se retirará de otras manos y otras industrias. De cualquier manera, aunque no sea ideológicamente mi tacita de té, este plan es lo mejor que puede haber frente a un consumo que va en franco declive y una inversión prácticamente nula.
Sin embargo hay otro lado de la moneda. Obama hizo campaña aproximándose más al centro – e incluso a la derecha – al prometer recortes de impuestos a la clase media, combinado con su plan de gasto gubernamental (se dice que éstas son las principales medidas expansionarias de la economía). Para sorpresa de muchos, el Mandatario electo cumplió su palabra, y anunció 300 mil millones de dólares de recortes a impuestos para la clase media, evocando un programa del último gran Demócrata, John F. Kennedy.
Un recorte de impuestos es sensible, forza al Gobierno a ceñirse el cinturón y regresa dinero a los bolsillos del ciudadano común; y es precisamente con esto con lo que se reactiva el consumo exponencialmente. Esta medida, desde luego, no atenta – como el gasto gubernamental – contra la libertad del individuo y el libre mercado.
Toda esta historia viene a colación puesto que en Chihuahua pareciera ser que no sabemos conducir el carro de la economía. El Gobierno del Estado y nuestro H. Congreso tuvieron a bien: primero, endeudarse por bastantes millones de pesos para efectuar un programa de infraestructura (creando empleos pero a la vez minando otros por la distribución preferente del recurso); y luego, en vez de utilizar medidas contracíclicas como el recorte a los impuestos, mostrarse indolentes con el replaqueo.
Nuestras placas – a la vez que están feísimas – probablemente contrarresten algo del efecto que se pudiera haber logrado con el programa de infraestructura de Gobierno del Estado. Una absorción del costo con esos millones de pesos de deuda hubiera hecho más por la economía que el programa en cuestión.
¿Por qué John McCain?
Lo se. Barack Obama es un dotado líder y orador que se da una vez cada veinte años. Y tiene a su favor el hastío por el Gobierno Bush, el ser la imagen viva del cambio en la política (comenzando desde el terreno fisiológico) y cuenta con aceptabilidad no solo en los Estados Unidos, sino también en el mundo. En varias formas, es un hombre para admirarse por su halo de liderazgo y grandeza.
En otro blog en el que escribo, seguí y apoyé la precandidatura de Barack Obama para que consiguiera la nominación demócrata; el hecho de que la contienda republicana terminara meses antes y, por ende, el exceso de información respecto a la carrera, hacía que fuera una nota interesante que seguir. Y en una ponderación personal, estimé desde luego mejor que el actual partido opositor tuviera como abanderado a Obama que a Hillary Clinton.
Pero ahora nos enfilamos a Noviembre. Y siendo sensatos, la opción más sólida y congruente con los valores que compartimos con la Nación del Norte, es John McCain.
En su página oficial, muestra lo que debemos considerar una de las principales razones que apoyan mi argumento: McCain toma como suyo el tema de la santidad (sic) de la vida y la dignidad humana. Sus acciones irán encaminadas a revertir el fallo Roe vs. Wade (que permite el aborto indiscriminado) y a promover la adopción (como una opción VIABLE frente a dar muerte al concebido no nacido); a proteger el matrimonio tradicional; abordar el arista moral de las nuevas tecnologías; y asumir un rol activo en la protección de los menores en el uso de internet.
El asunto de la Guerra en Irak, pese a que votó por ella (igual que Hillary Clinton), no es tema desde el punto de vista “guerra” (la guerra como tal terminó con la deposición de Saddam Hussein), sino de seguridad interior de Irak. Estados Unidos es responsable de traer la guerra civil a la Nación iraquí, y por ello debe proveer para su seguridad. John McCain está de acuerdo con ello, Barack Obama del retiro de tropas.
Cabe señalar que el Senador McCain ha promovido, muchas veces en acuerdos que trascendieron a su partido, legislación para apoyar a los migrantes a la vez de asegurar su frontera. México vería en un Presidente McCain a un aliado para uno de los principales problemas en la agenda bilateral.
Gobiernos pequeños y que gasten menos (subsidiariedad); creación de empleos; atacar el cambio climático. Todos estos temas son temas conservadores, afines a la ideología panista y congruentes con el humanismo.
John McCain debiera ser el próximo Presidente de Estados Unidos.
2 comentarios